11

may

2013

Las franquicias, una realidad inapelable en época de crisis

FAN2041234

Las franquicias son una realidad en nuestro país desde hace muchos años, y además es un sistema que va creciendo de forma permanente y progresiva tanto en número de empresas franquiciadoras como en franquiciados, pero con la crisis se ha detectado un fuerte impulso. El peligro de estos nuevos crecimientos importantes reside en que se trate de un refugio ante una crisis, como ésta, que se notó por primera vez en el año 2008 y que parece que hasta el 2014 vamos a estar sumergidos en ella, padeciendo sus horribles efectos sobre nuestra economía. Según dicen algunos economistas es la peor crisis financiera desde el crack bursátil de Nueva York de 1929, y que dio lugar a la conocida como Gran Depresión.

Este sistema tiene sus ventajas e inconvenientes, como todos. Para el franquiciador supone una forma de expandirse sin necesidad de realizar grandes inversiones, aunque ello suponga perder parte del control del negocio, y para el franquiciado es una forma de garantizar la viabilidad de su proyecto siempre y cuando se acoja a una marca que tenga prestigio dentro de su público objetivo. Los inconvenientes existen, para el franquiciador es que el negocio receptor de su confianza no responda a ella, en tal caso quien sufriría las consecuencias de una percepción negativa de sus clientes sería ella y no el franquiciado. Para éste último supone una pérdida de la libertad de gestión de su negocio. Éstas son solamente unas de las ventajas y riesgos que corren las dos partes. Por ello ambos deben firmar el contrato con una clara voluntad de continuidad. El hecho de que el compromiso sea formalmente temporal no es óbice para que se cumpla lo dicho, el franquiciador pretende tener una red estable y el franquiciado desea un negocio que perdure en el tiempo. Todos salen ganando si ambos saben cumplir la función que les corresponde, mientras que si se trata únicamente de un refugio anticrisis todos pierden. Superada la crisis el franquiciador puede tener la tentación de expandirse con locales propios, con lo cual perjudicaría gravemente a sus socios que se verían envueltos en una espiral de problemas para reubicarse en el mercado. El franquiciado puede tener la tentación de abandonar la franquicia con lo cual frenaría la expansión de la franquiciadora.

En épocas de crisis es un buen refugio, la independencia solamente se lo pueden permitir los negocios con personalidad propia que les diferencia del resto y con una buena relación calidad/precio, logrando la plena satisfacción del cliente; el resto se debe acoger al abrigo que les ofrece una franquicia de éxito probado.

En marzo de este año se llegó a celebrar en Madrid un encuentro empresarial bajo el lema “Crecer en restauración: la oportunidad de franquiciar un negocio en restauración”, que surgió ante la elevada demanda de afiliación. En este encuentro se constataron dos cuestiones fundamentales, por una parte el fuerte impulso que se ha venido dando en los últimos años, y por otra que se ha convertido en un gran generador de autoempleo ya que muchos de los que se acogen a ella son personas en paro. El sector de la hostelería supone un 15% del total de marcas. En el año 2008 se registraron 16 nuevas redes, y año tras año han ido aumentando. Los datos son elocuentes, en el año 2010 las franquicias del sector de la restauración facturaron algo más de 3.600 millones de euros. Y a principios de 2012 estaban franquiciados el 20% de los restaurantes y un tercio del negocio del sector.

Con la crisis se ha iniciado una expansión hacia el exterior sin haber agotado el mercado doméstico. Esta expansión extranjera debe cumplir con ciertos requisitos imprescindibles como son conocer la legislación de país visitado y saber adaptarse a las peculiaridades del nuevo mercado, por ello muchas empresas prefieren buscar un socio en el destino, un franquiciado máster que recibe los derechos en exclusiva y que se encarga de seleccionar futuros franquiciados, como buen conocedor del mercado que debe ser. A principios de 2012 habían 242 marcas que operaban en 112 países con un total de algo más de 11.000 establecimientos (no todos de nuestro sector). Y para un país como el nuestro con una Balanza de Pagos estructuralmente deficitaria debido a la poca vocación exportadora es, sin duda, una muy buena noticia.

En nuestro sector destaca por encima de todos el Fast food, que ha sabido aprovechar la crisis focalizando su interés en dos sectores: los jóvenes, tradicionalmente propensos a consumir sus productos, y las familias, que no queriendo renunciar al ocio, si que desean reducir su coste. Se han adaptado y abren más tiempo para resolver las necesidades provocadas por el ocio nocturno, y han abierto locales en zonas muy transitadas, sin olvidar los centros comerciales o los destinos turísticos. Pero para atraer clientes se ha entrado en una estrategia de lucha contra la crisis, así se aplican los dos por uno, vales descuento, regalos, tarjetas de fidelización, incluso la oferta de productos a un euro en zonas, días y horarios determinados

Este sistema empezó con hamburguesas, pizzas, bocadillos y poco más, la oferta ha ido in crescendo, uniéndose los kebab, más tarde las tapas a precios asequibles, e incluso ha llegado al catering y al casual dining, una oferta que se sitúa a medio camino entre el Fast Food y la cocina tradicional. La diversificación continúa y se pueden incluir también las ofertas de pasta italiana, sándwiches, llegando hasta la cocina temática como la griega o japonesa

No obstante, el mayor problema con el que se encuentran los franquiciados es el acceso al crédito, no debemos olvidar que todas las empresas franquiciadoras exigen una cuota de entrada o canon inicial que se paga cada vez que se renueva el contrato, y que por lo tanto debe amortizarse con cargo a los beneficios durante la duración del mismo. Unos beneficios que también se ven afectados por otro canon, el de publicidad, ya que la empresa franquiciadora repercute entre sus socios el esfuerzo realizado en este sentido, y del cual naturalmente se benefician, por ello es del todo lógico que participen de sus costes.

La cuota de entrada varía mucho en función del sector de que se trate y de la duración del contrato. Es un hecho contrastado que a mayor prestigio de la marca, y por tanto a mayores posibilidades de facturación, el canon es mayor. No hay una escala oficiosa, ya que cada empresa impone sus cuotas, por lo que estamos ante un abanico muy grande de posibilidades, desde los 10.000 euros en el caso de algunas franquiciadoras de tapas hasta importes elevados de cinco cifras. De todas formas hay que tener en cuenta que también se debe aportar en concepto de inversión (locales, mobiliario etc.) cifras importantes, algunas se calculan en función de la superficie, como los 1.500 euros/mt2 en el caso de algunas franquicias de tapas hasta importes de seis cifras. Y no todos los candidatos a franquiciados disponen de estos elevados importes. Hay dos soluciones, que sea la propia franquiciadora que financie el proyecto en nombre de sus franquiciados con lo cual se podrían obtener unas condiciones ventajosas, poco probable en esta época en la que se ha echado el freno al crédito, o buscar soluciones innovadoras, como la creación de sociedades de inversión, que se encargan de buscar y facilitar el crédito necesario. Así por ejemplo, Atlanta Inversiones propone una alianza a emprendedores, la sociedad aporta entre el 50% y el 80% de las necesidades financieras, además de su experiencia, y el franquiciado pone su trabajo y el importe que falta. Sin duda ésta es siempre una buena solución, pero más aún en estas fechas.

Sin duda una vez resuelto el problema de financiación solamente queda establecer las cualidades que deben cumplir los productos franquiciados en restauración:

1.- Precio de venta asequible para su público objetivo, lo que significa márgenes estrechos y por lo tanto se vuelve necesaria una elevada rotación

2.- Demanda amplia y constante a lo largo de los días de la semana y de los meses del año

3.- Venta en efectivo para olvidarse de los costes de las tarjetas de crédito

 

Dr. Albert Blasco Peris

Coordinador estudios de Turismo Escuela Universitaria del Maresme. Universidad Pompeu Fabra

Miembro Consejo sectorial de Turismo del Tecnocampus Mataró-Maresme